El Opus Dei peregrina a Guadalupe con su prelado monseñor Echevarría

Artículo de Antonio Ramiro Chico con motivo de la bendición de un lienzo, que conmemora la visita de san Josemaría y el beato Álvaro del Portillo al santuario de Guadalupe (Cáceres, España) en 1942.

Revista de prensa

Hoy (Extremadura) El Opus Dei peregrina a Guadalupe con su prelado monseñor Echevarría

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Guadalupe. Después de setenta y cuatro años y con motivo del Año Santo Guadalupense y de la Misericordia, el Opus Dei ha peregrinado hasta este Santuario Nacional, siguiendo los pasos de su fundador, San Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975), quien en 1942, sintió la necesidad de caminar hasta este monte santo de las Villuercas para implorar a la Madre de Dios por la Iglesia, por su grey y por España, entonces divida por la Guerra Civil.

Ayer sábado las plantas basilicales de Santa María de Guadalupe rezumaban más que nunca esa oración entregada y profunda, que el 27 y 28 de junio de 1942 San Josemaría depositó en el Camarín de Nuestra Señora, en compañía de su fiel secretario, el Beato Álvaro del Portillo y un miembro de la Nunciatura Apostólica de España.

La celebración comenzaba minutos antes de las doce del mediodía, con el rezo del Santo Rosario y del Ángelus, en la que participaron varios centenares de miembros del Opus Dei y peregrinos anónimos de distintas partes de la geografía española, que también han querido ganar las indulgencias del Año Santo Guadalupense.

Comenzaba la celebración Eucarística, a las doce del mediodía con el rito de entrada, tras tomar asientos los acólitos y celebrantes, el Guardián del Real Monasterio, fray Antonio Arévalo Sánchez tomó la palabra para agradecer en nombre de la Comunidad Franciscana que rige dicho Santuario, la presencia del Obispo Prelado del Opus Dei, Monseñor Javier Echevarría Rodríguez, así como la obra del Santo Josemaría Escrivá de Balaguer y su aportación a la Iglesia, que a partir de ahora estará más presente ante la Patrona de Extremadura y la Reina de las Españas, con la entrega de un cuadro del fundador y de varias reliquias, las cuales pasarán a ocupar un lugar destacado dentro de este Santuario Nacional, signo de evangelización en el Nuevo Mundo.

Emocionado, Monseñor Echevarría manifestó que para él era un gran honor venir desde Roma hasta Guadalupe para glorificar en este Año Santo Guadalupense y de la Misericordia a la Madre de Dios, bajo este bendito nombre, al mismo tiempo que agradeció a la Comunidad Franciscana sus desvelos por la obra realizada durante este tiempo.