San Josemaría en el Golfo (III): 26 de junio en Dubai

Entre todas las misas de San Josemaría que se celebran en los cinco continentes, una de ellas tiene lugar en el desierto, en un país oficialmente musulmán del Golfo Pérsico, donde conviven personas de más de cien nacionalidades.

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En los Emiratos viven fieles y cooperadores del Opus Dei de todos los rincones del mundo desde hace años. Como el número era cada vez mayor, a partir de 2009, varios sacerdotes comenzaron a hacer escala en Dubai, aprovechando otros viajes desde la India o Kenya, para atender las necesidades espirituales de las personas que vivían en la zona.

En junio de 2009 fue la primera vez que se celebró la Misa de San Josemaría en el emirato, en la parroquia de St. Francis de Jebel Ali. La ofició don Albert Pampillón, ya fallecido, que había hecho escala camino a Nairobi. Sorprendentemente, -porque se trata de un país musulmán, en el que, a día de hoy, todavía no hay ninguna sede del Opus Dei- aparecieron setenta personas.

En junio de 2009 fue la primera vez que se celebró la Misa de San Josemaría en el emirato, en la parroquia de St. Francis de Jebel Ali. La ofició don Albert Pampillón, ya fallecido, que había hecho escala camino a Nairobi

Hasta ese momento, los pocos supernumerarios y cooperadores que residían en el país, se organizaban entre ellos para impartir algunos medios de formación cristiana. En 2012 las visitas de los sacerdotes comenzaron a ser más fijas, cada mes, y gracias a eso, pudieron empezar los retiros para hombres y para mujeres; un parón mensual de unas horas para rezar, dirigido por un sacerdote y abierto a todo el que estuviera interesado.

Desde junio de 2015 esos retiros se han extendido también a Qatar, donde cada tres meses organizan uno en la iglesia de Our Lady of the Rosary de Doha, la capital. “Antes de empezar se habló con los dos representantes de la Iglesia allí (del Norte y del Sur de Arabia), quienes dieron su permiso, y a quienes procuramos mantener informados de lo que hacemos”, explica don Ferran Canet, que desde hace unos años viaja desde el Líbano para predicarlos.

En 2012 las visitas de los sacerdotes comenzaron a ser más fijas, cada mes, y gracias a eso, pudieron empezar los retiros para hombres y para mujeres

Así explica su experiencia. “Cuando hablo de esos viajes casi siempre me preguntan si voy vestido de sacerdote, si es peligroso, si he tenido algún problema por ser sacerdote... Siempre que he viajado a un país árabe (y ya van Egipto, Kuwait, Dubai y Qatar) lo he hecho vestido de sacerdote. Y nunca he tenido ningún problema. De hecho, el único problema que se me ha presentado, cuando mi viejo pasaporte se partió en dos en manos del policía que debía poner la visa de entrada a Dubai, se solucionó cuando otro policía lo inspeccionó y vio que nací en Barcelona: me lo devolvió con un "visca el Barça" en perfecto catalán y se acabó el problema”.

“En los dos casos, en Dubai y en Qatar, los retiros comenzaron por la presencia de algunos fieles de la Prelatura que vivían en esos países por razones profesionales. Durante este tiempo, son bastantes las personas que han ido apareciendo y desapareciendo, pues es frecuente que la estancia sea de tres o cuatro años. Con la globalización y la crisis económica, esta zona del mundo ha sido, para muchos, una oportunidad para superar la tormenta, mientras que para otros se trata, simplemente, de aprovechar unos mercados bastante activos. Todo esto ha facilitado que haya gente de todo el mundo, y entre ellos, lógicamente, también muchos católicos”, añade.

Los que se ponen en contacto con la Obra en Dubai suelen hacerlo a través de la referencia de amigos de sus países de origen. Otros han llegado a través de amistades, colegas de trabajo o encuentros casuales

Los que se ponen en contacto con la Obra en Dubai suelen hacerlo a través de la referencia de amigos de sus países de origen. Otros han llegado a través de amistades, colegas de trabajo o encuentros casuales. Al no tener una sede y con horarios y ritmos de vida tan distintos, cuesta organizar cosas a las que todo el mundo pueda asistir. Sin embargo, “todas las personas que asisten nos enriquecen con su amistad y su interés en asistir a pesar de las dificultades”, agradece Jackie Alcántara, que vive allí, es supernumeraria y se encarga de coordinar las actividades de formación de mujeres en la zona.

Imagen de la iglesia de St Francis en Jebel Ali (@St Francis Catholic Church, Jebel Ali, Dubai, cortesía de avosa.org)

Un sueño hecho vida

En 1933, San Josemaría dio la bendición con el Santísimo a tres estudiantes después de la primera clase de formación cristiana. Años después, recordaba: Me pareció que el Señor Jesús, Nuestro Dios, bendecía a trescientos, trescientos mil, treinta millones, tres mil millones..., blancos, negros, amarillos, de todos los colores, de todas las combinaciones que el amor humano puede hacer.

El pasado sábado, en la parroquia de St. Francis of Assisi, en Jebel Ali (Dubai),el sacristán preguntó por la procedencia de los asistentes, sorprendido porque está habituado a que cada nacionalidad esté en su grupo de la parroquia, con su propio lenguaje. “Aquí”, exclamó, sin saber que se hacía eco de las palabras de San Josemaría, “todo el mundo está junto: ¡cuántos colores!”.

Además, la semana pasada el gobierno de UAE[1] invitó oficialmente al Papa Francisco a visitar los Emiratos. La posible visita del Pontífice, que está muy sensibilizado con las periferias del mundo, ilusiona especialmente a los católicos de Dubai.



[1] http://www.thenational.ae/uae/government/pope-francis-invited-to-visit-the-uae