Mons. Osoro: “La Iglesia y el mundo necesitan de un gran espectáculo: el de la santidad”

La Catedral de La Almudena acogió ayer la celebración de la primera Misa en memoria del beato Álvaro del Portillo.

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La Catedral de La Almudena acogió ayer la celebración de la primera Misa en memoria del beato Álvaro del Portillo, adelantando a las vísperas una festividad que celebra hoy toda la Iglesia.

En una tarde en la que estuvo muy presente la beatificación de don Álvaro del pasado 27 de septiembre en Valdebebas, el arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, empezó su homilía recordando su amistad personal con Mons. Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei, al que animó a tener presente durante la celebración de la ceremonia.

En sus palabras, el arzobispo de Madrid remarcó la figura de Álvaro del Portillo como modelo de buen pastor y de persona entregada "con todas su fuerzas" a la tarea subrayada por el Papa Francisco en numerosas ocasiones de unir a los hombres, conociendo a los hombres, y su contexto.

Parientes cercanos del beato, sacerdotes, religiosos y religiosas y numerosos fieles de la ciudad en la que nació don Álvaro participaron en la memoria litúrgica de esta primera festividad en un clima de agradecimiento y cariño muy similar al demostrado por las miles de personas que asistieron a su beatificación.

Durante la homilía, Mons. Carlos Osoro destacó la humildad de don Álvaro para servir, su cercanía constante a Jesucristo, el regalo de convivir con san Josemaría, y su disposición para participar activamente "en el mensaje salvífico destinado a todos los hombres".

Finalmente, subrayó que "la Iglesia y el mundo necesitan de un gran espectáculo: el de la santidad. Seamos capaces de ofrecer este espectáculo al mundo con la santidad que viene del Santo de los Santos, que es Jesucristo, que se hace presente en medio de nosotros".