Micro negocios en Kenia

Wangari está casada y vive con sus dos hijos en un barrio de chabolas que se llama Mathare, en el pueblo de Ngong. Cuando la madre de Wangari se quedó ciega, su padre los abandonó y su madre tuvo que sacar a los niños adelante sola...

Iniciativas sociales

Fue en el año 2003 cuando, inspirado en las enseñanzas de San Josemaría, nació el proyecto TOT Training of Trainers (Formación de formadores) para mujeres de Kenya interesadas en convertirse en propietarias de micro-empresas.

No importa el punto de partida en el que se encuentren los conocimientos de las candidatas a formarse. Tampoco preocupa la condición económica que les acompaña. Lo que cuenta para este proyecto –nacido con la ayuda de la Fundación Kianda y de la Unión Europea–, es que las participantes estén dispuestas a poner de su parte esfuerzo, aprovechamiento del tiempo, constancia en sus tareas y responsabilidad con las obligaciones contraídas.

De él se benefician principalmente mujeres de Ngarariga, Riara y Ngong que quieren llegar a ser promotoras y propietarias de micro-empresas mejorando así las necesidades económicas de sus familias.

Desde la puesta en marcha de TOT (Training of Trainers) , 1.297 mujeres se han beneficiado del programa. La mayor parte tienen entre 25 y 50 años de edad, aunque algunas superan los 60. Éstas son abuelas que se han hecho cargo de sus nietos huérfanos porque sus padres han muerto de SIDA, y necesitan trabajar de nuevo.

De 4.000 a 30.000 KSh. al mes y las cuentas a rajatabla

Priscilla ha abierto una boutique en su pueblo, Kamirithu

Priscilla es una mujer mayor de Kamirithu. Antes de asistir a un curso básico de TOT, vendía ropa usada en el mercado de Limuru que abre dos días por semana. No tenía conocimientos de marketing y exponía las prendas en venta —que solían estar sucias y arrugadas—, amontonadas en el suelo.

Después del training, optó por abrir una "boutique" en su pueblo, Kamirithu, con excelentes resultados. Ahora muestra su ropa —seleccionada y limpia, bien planchada— colgada en perchas por tipos (mujeres, hombres, niños…). Resulta muy atractivo. Va al mercado central donde importan la ropa de segunda mano al por mayor, y allí selecciona la que quiere vender. Tiene además mucho gusto para combinar blusas, faldas, pañuelos, etc.

Antes con suerte sacaba 1.000 KSh (chelín kenyata). en una semana. Ahora gana una media de 30.000 al mes (1.000 KSh son unos 10 euros). Esto le va a permitir ampliar el negocio, alquilando espacio al lado para tener más variedad de artículos. Lleva a rajatabla el diario de cuentas, como aprendió en el curso. Suele decir que TOT cambió su vida; ahora entiende qué quiere decir margen de ganancias, marketing, contabilidad, ahorro, entre muchas otras cosas.

Universitarias con mentalidad de servicio

El proyecto TOT está inspirado en enseñanzas de San Josemaría

En el origen del el proyecto TOT Training of Trainers se encuentra una idea de San Josemaría Escrivá de Balaguer , Fundador del Opus Dei: "Es necesario que la Universidad forme a los estudiantes en una mentalidad de servicio: servicio a la sociedad, promoviendo el bien común con su trabajo profesional y con su actuación cívica. Los universitarios necesitan ser responsables, tener una sana inquietud por los problemas de los demás y un espíritu generoso que les lleve a enfrentarse con estos problemas, y a procurar encontrar la mejor solución. Dar al estudiante todo eso es tarea de la Universidad" ( Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, n. 74 ).

La iniciativa está liderada por universitarias que estudian ciencias empresariales o económicas. "Les explico –dice Susan Kinyua, directora del programa– cuál es la situación de las mujeres de la zona y cuál es nuestro objetivo. Luego tienen una serie de sesiones sobre desarrollo y adquisición de hábitos. Durante este tiempo, las estudiantes visitan las viviendas de las 80 mujeres que accederán al programa del curso y les piden que respondan a un cuestionario".

En una segunda fase comienzan las sesiones sobre cómo lograr un negocio próspero: planificación, elaboración presupuestaria, contabilidad, marketing, viabilidad económica y ahorro. Cada estudiante se encarga de ayudar a un pequeño grupo de participantes a planear su propia empresa.

Desde la puesta en marcha de TOT, 1.297 mujeres se han beneficiado del programa

Las estudiantes asesoran a las señoras por un período de 6 meses para ayudarles a solucionar cualquier problema, estudiar las iniciativas y valorar la capacidad de desarrollo futuro. Además, la Fundación Kianda las pone después en contacto con programas de microcrédito y les ayudan a conseguir préstamos para mejorar sus negocios.

Electricidad, lavabo y planes de inversión

Wangari está casada y vive con sus dos hijos en un barrio de chabolas que se llama Mathare, en el pueblo de Ngong. Cuando la madre de Wangari se quedó ciega, su padre los abandonó y su madre tuvo que sacar a los niños adelante sola.

En 2008, conoció Kianda Foundation por medio del proyecto TOT. Cuando acabó el curso, su marido, que es carpintero, le construyó un pequeño local de hojalata (mabati) en el que instaló su peluquería.

Pudo conseguir un préstamo de 16.000 KSh. (unos 160 euros) para conectar la electricidad en su casa y en su peluquería. Luego compró un secador de pelo para hacer peinados con trenzados y nuevas técnicas que se pagan muy bien. Ahora, sus ingresos son suficientes para sostener a su familia, comprar comestibles, ropa y cubrir las demás necesidades del hogar.

En su casa, todo ha mejorado mucho. Este año quiere comprar una cocina de gas. Ante el éxito de Wangari, su marido también puso una carpintería, con dos amigos suyos. Ella ha abierto una cuenta de ahorro en el banco y está tratando de conseguir un préstamo para mejorar su negocio.

Profesionalidad y dimensión social

El Santo Padre Benedicto XVI

La educación y el acceso a los medios de emancipación económica son cuestiones clave. Las mujeres necesitan poder solicitar créditos y adquirir los conocimientos necesarios para mejorar la productividad de sus actividades. Los planes de micro-financiación son un modo de ayudar a las mujeres que han demostrado repetidamente su capacidad para devolver los préstamos. La falta de oportunidades es una de las características de quienes viven en condiciones de pobreza extrema.

El Papa Benedicto XVI se ha referido frecuentemente en sus escritos a la necesidad de una solidaridad concreta: "Siempre se darán situaciones de necesidad material en las que es indispensable una ayuda que muestre un amor concreto al prójimo (…). Esta labor tan difundida es una escuela de vida para los jóvenes que educa a la solidaridad y a estar disponibles para dar no sólo algo, sino a sí mismos" ( Deus Caritas est , 25-12-2005, nn. 28-30).

A la mayoría de las estudiantes, el hecho de participar en el proyecto les ha ayudado a trabajar con mentalidad profesional: han aprendido a aprovechar mejor el tiempo, a ser constantes en sus tareas y responsables con las obligaciones contraídas. Comentan que les gustaría dar una dimensión social a sus profesiones introduciendo, por ejemplo, determinadas metas para mejorar el desarrollo de la comunidad en las organizaciones, en las que trabajen el día de mañana.

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