Fuentes para la historia del Opus Dei

El libro ‘Fuentes para la historia del Opus Dei’, que recoge una selección de textos en los que se explica la evolución de la Prelatura desde 1928 hasta hoy, alcanza su 2ª edición tras agotarse la primera en una semana. Ofrecemos una crítica publicada en el periódico Levante-EMV.

Últimas noticias

Por qué un libro de fuentes?... ¿por qué es útil su lectura?... ¿por qué acaba de publicarse?...; con estas breves impresiones pretendo contestar a estos interrogantes. Existen varias biografías sobre el fundador del Opus Dei, el beato Josemaría Escrivá, pero no una historia seleccionada que permita analizar en el tiempo -escaso para una institución de la Iglesia católica proyectada por Dios hasta el final de los tiempos- cómo cobró forma una semilla o un camino de santidad para gente corriente junto con su trayectoria jurídica, hasta concluir el 28 de noviembre de 1982 con la erección en prelatura personal.

Sus autores -Federico M. Requena y Javier Sesé- aplicaron la lógica cronológica desde antes de su fundación -el 2 de octubre de 1928- hasta hoy, y nos ofrecen una antología de textos muy variados... que resumen los casi 74 años de existencia del Opus Dei.

Acudir a las fuentes es sinónimo de objetividad, así se debe informar... resultaba necesario reordenar estas fuentes con un norte: la mano de Dios en forma de carisma fundacional que busca convertir en asequible y realizable el ideal de santidad, ése al que todos estamos llamados por nuestra dignidad de bautizados.

En 10 capítulos, los autores recopilan los hitos clave de la vida del beato Josemaría, los primeros miembros del Opus Dei, con especial relevancia a los comienzos en Valencia, la segunda ciudad -después de Madrid- donde se extendió el Opus Dei tras la muerte del fundador que culminan con los primeros años del tercer milenio; la última cita es del papa Juan Pablo II en el congreso organizado por la prelatura del Opus Dei sobre la Carta Apostólica Novo Millenio ineunte el 17 de marzo de 2001: “No, no será una fórmula la que nos salve, pero sí una persona y la certeza que ella nos infunde: ¡Yo estoy con vosotros!”.

  • Marosa Montañés. Levante-EMV