Federico, músico: “Dios está entre las notas”

Federico compone y enseña música. Ha aprendido de san Josemaría a buscar y amar a Dios en su trabajo, en la belleza de la música, y así lo intenta transmitir a los demás.

En primera persona

La música es una luz que nace dentro de mí, en lo más profundo de mi ser; al mismo tiempo, es un puente hacia el exterior y una llave de lectura para comprender todas las realidades, tanto humanas como sobrenaturales.
Ser compositor, especialmente en países como Italia, no es fácil. No te encargan muchas composiciones, y las que se solicitan no están bien pagadas. Yo, gracias a Dios, he tenido encargos diversos y, además, enseño música. Considero que enseñar es un modo de saber que no está escrito en los libros.

He entendido que Dios está entre las notas, por eso escribir música es una oportunidad para hablar con Dios. De san Josemaría he aprendido muchas cosas. Sería imposible explicarlas todas. Pero puedo resaltar dos: en primer lugar, me ha enseñado a mantener una relación personal con Dios; y la segunda, a ofrecer a Dios mi trabajo ordinario, que es componer música.

"Intento transmitir la belleza. Los músicos queremos inundar el mundo con la belleza"

¿Cómo vivo el espíritu del Opus Dei? Haciendo apostolado con mi trabajo. Es una experiencia positiva y que me entusiasma. Porque un artista con su arte puede llegar a muchas personas y puede transmitir las propias ideas.

Para mí la música es una ocasión para hacer apostolado. Si se me pregunta qué quiero transmitir con la música, respondería que intento transmitir la belleza. Los músicos queremos inundar el mundo con la belleza. Como compositor, es lo que deseo.

San Josemaría me ha enseñado a mantener una relación personal con Dios y ofrecerle mi trabajo ordinario, que es componer música

El trabajo de músico y, en concreto, el de compositor, lleva a aislarse un poco. El momento de la creación es también un tiempo en el que el artista se aísla, siente la música dentro, experimenta la música dentro de sí e intenta sacarla de dentro y plasmarla en el papel. Sí, ahí estamos un poco solos. Pero luego llega el momento de compartir esa música con el público, es importante también esta dimensión de compartir con los demás nuestro trabajo y de lo que la música en general nos hace experimentar.