El Fundador del Opus Dei en Burgos. Viajes apostólicos (1938-39)

Desde enero de 1938, el Fundador del Opus Dei fijó su residencia en Burgos, y desde allí viajó a numerosos lugares, visitando a sus hijos dispersos por los frentes de guerra, a muchos chicos tratados ya en Madrid, y ampliando también su labor con nuevos conocidos.

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Carta circular del Fundador del Opus Dei, desde Burgos, 9-I-1938

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y de Santa María.

              +          Jesús bendiga a mis hijos y me los guarde.

El Señor a mí también me guardó de la muerte, que parecía segura más de una vez: y me sacó de la tierra de Egipto, de la tiranía roja -a pesar de mis pecados: por vuestras oraciones, seguramente-, para que siga siendo Cabeza y Padre de sus elegidos, en esta Obra de Dios.

Mis planes son visitaros, uno a uno. Procuraré hacerlos realidad cuanto antes.

Mientras llega esa hora, tan deseada, con esta Carta de San Josemaría Circular, os doy luces y aliento, y medios, no sólo para perseverar en nuestro espíritu, sino para santificaros con el ejercicio del discreto, eficaz y varonil apostolado que vivimos, a la manera del que hacían los primeros cristianos: ¡bendita labor de selección y de confidencia!

Como fruto bien cuajado y sabroso de vuestra vida interior, con naturalidad, por la gloria de nuestro Dios -Deo omnis gloria!-, renovad vuestra silenciosa y operativa misión.

No hay imposibles: omnia possum...

¿Olvidaréis nuestros diez años de consoladora experiencia?... ¡Vamos, pues! ¡Dios y audacia! (...)

Si te hago falta, llámame. -Tienes el derecho y el deber de llamarme. Y yo, el deber de acudir, por el medio de locomoción más rápido. (...)

Y, ahora, un asunto importante:

Hace tiempo, se hacía sentir la necesidad de incluir una petición “Pro Patre”, en la oración oficial de la Obra. -Desde el 14 de febrero próximo -día de Acción de Gracias, como el 2 de octubre-, se comenzará a rezar, en nuestras Preces, después del “Oremus pro benefactoribus nostris”, “Oremus pro Patre”, y se dirá:

“Misericordia Domini ab aeterno et usque in aeternum super eum: custodit enim Dominus omnes diligentes se”. “La Misericordia del Señor sobre él, siempre: porque el Señor guarda a los que le aman”.

Sabed que sois, en frase de San Pablo, mi gozo y mi corona: estoy pendiente de vosotros... ¡sedme fieles!

Os bendice vuestro Padre

Mariano

De San Miguel de Burgos, a 9 de enero de 1938.

Carta circular del Fundador del Opus Dei, desde Burgos, 9-I-1939

(…) Pero, antes quiero anticiparos en una palabra el resumen de mi pensamiento, después de bien considerar las cosas en la presencia del Señor. Y esta palabra, que debe ser característica de vuestro ánimo para la recuperación de nuestras actividades ordinarias de apostolado, es Optimismo.

 Es verdad que la revolución comunista destruyó nuestro hogar y aventó los medios materiales, que habíamos logrado al cabo de tantos esfuerzos.

Verdad es también que, en apariencia, ha sufrido nuestra empresa sobrenatural la paralización de estos años de guerra. Y que la guerra ha sido la ocasión de la pérdida de algunos de vuestros hermanos...

A todo esto, os digo: que -si no nos apartamos del camino- los medios materiales nunca serán un problema que no podamos resolver fácilmente, con nuestro propio esfuerzo: que esta Obra de Dios se mueve, vive, tiene actividades fecundas, como el trigo que se sembró germina bajo la tierra helada: y que, los que flaquearon, quizá estaban perdidos antes de estos sucesos nacionales. (...)

 ¿Qué ha hecho el Señor, qué hemos hecho con su ayuda, durante el año que ha transcurrido? Se ha mejorado la disciplina de todos vosotros, innegablemente. Se está en contacto con toda la gente de San Rafael, que responde de ordinario mejor de lo que podíamos esperar. Se han hecho amistades que han de servir, sin prisa, a su hora, para la formación de centros de S. Gabriel. Los Prelados acogen con cariño la labor nuestra que pueden conocer. Y mil cosas pequeñas: petición de libros, hojas mensuales, ornamentos y objetos para el Oratorio. Y más: mayores posibilidades de proselitismo; conocimiento del ambiente de ciertas poblaciones, que facilitará la labor de S. Gabriel; amistad -con algunos honda- con bastantes catedráticos, a quienes antes no se trataba. (...)

 Tendremos medios y no habrá obstáculo, si cada uno hace de sí a Dios en la Obra un perfecto, real, operativo y eficaz entregamiento.

 Hay entregamiento, cuando se viven las Normas; cuando fomentamos la piedad recia, la mortificación diaria, la penitencia; cuando procuramos no perder el hábito del trabajo profesional, del estudio; cuando tenemos hambre de conocer cada día mejor el espíritu de nuestro apostolado; cuando la discreción -ni misterio, ni secreteo- es compañera de nuestro trabajo... Y, sobre todo, cuando de continuo os sentís unidos, por una especial Comunión de los Santos, a todos los que forman vuestra familia sobrenatural. (...)

Y me despido con palabras de San Pablo a los de Filipo, que parecen escritas para vosotros y para mí: “Doy gracias a Dios cada vez que me acuerdo de vosotros, rogando siempre con gozo por todos vosotros, en todas mis oraciones, al ver la parte que tomáis en el Evangelio de Cristo desde el primer día hasta el presente, porque yo tengo una firme confianza, que quien ha empezado en vosotros la buena obra, la llevará a cabo...” (Fil 1, 3-6)

*Otros trozos de la carta en San Josemaría Escrivá, Carta circular, 9-I-1939 (cit. Por Mons. Álvaro del Portillo, carta 8-IX-88, en Rendere amabile la verità, p. 159).

 “Camino” (1939) Durante su estancia en Burgos, San Josemaría amplió los puntos de meditación publicados en “Consideraciones Espirituales”, tarea que ya había inciado durante su encierro en la legación de Honduras (1937), hasta alcanzar los 999, los organizó en capítulos temáticos y los dio a la imprenta con el nombre de “Camino”. Así apareció la primera edición de su libro más conocido, considerado ya un clásico de la espiritualidad cristiana, que en estos momentos ha superado ya los cuatro millones de ejemplares impresos, en más de cuarenta idiomas. Camino, “Al Lector”

Lee despacio estos consejos. Medita pausadamente estas consideraciones. Son cosas que te digo al oído, en confidencia de amigo, de hermano, de padre. Y estas confidencias las escucha Dios. No te contaré nada nuevo. Voy a remover en tus recuerdos, para que se alce algún pensamiento que te hiera: y así mejores tu vida y te metas por caminos de oración y de Amor. Y acabes por ser alma de criterio.

Camino, n. 1

Que tu vida no sea una vida estéril. -Sé útil. -Deja poso. -Ilumina, con la luminaria de tu fe y de tu amor.

       Borra, con tu vida de apóstol, la señal viscosa y sucia que dejaron los sembradores impuros del odio. -Y enciende todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón.

n. 27

¿Te ríes porque te digo que tienes "vocación matrimonial"? -Pues la tienes: así, vocación.

       Encomiéndate a San Rafael, para que te conduzca castamente hasta el fin del camino, como a Tobías.

n. 91

Me has escrito: "orar es hablar con Dios. Pero, ¿de qué?" -¿De qué? De El, de ti: alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, ambiciones nobles, preocupaciones diarias..., ¡flaquezas!: y hacimientos de gracias y peticiones: y Amor y desagravio.

       En dos palabras: conocerle y conocerte: "¡tratarse!"

n. 799

Lo que a ti te maravilla a mí me parece razonable. -¿Que te ha ido a buscar Dios en el ejercicio de tu profesión?

       Así buscó a los primeros: a Pedro, a Andrés, a Juan y a Santiago, junto a las redes: a Mateo, sentado en el banco de los recaudadores...

       Y, ¡asómbrate!, a Pablo, en su afán de acabar con la semilla de los cristianos.

n. 813

Hacedlo todo por Amor. -Así no hay cosas pequeñas: todo es grande. -La perseverancia en las cosas pequeñas, por Amor, es heroísmo.

n. 831

Eres, entre los tuyos -alma de apóstol-, la piedra caída en el lago. -Produce, con tu ejemplo y tu palabra un primer círculo... y éste, otro... y otro, y otro... Cada vez más ancho.

       ¿Comprendes ahora la grandeza de tu misión?

n. 917

"Nonne cor nostrum ardens erat in nobis, dum loqueretur in via?" -¿Acaso nuestro corazón no ardía en nosotros cuando nos hablaba en el camino?

       Estas palabras de los discípulos de Emaús debían salir espontáneas, si eres apóstol, de labios de tus compañeros de profesión, después de encontrarte a ti en el camino de su vida.

n. 973

Esas palabras, deslizadas tan a tiempo en el oído del amigo que vacila; aquella conversación orientadora, que supiste provocar oportunamente; y el consejo profesional, que mejora su labor universitaria; y la discreta indiscreción, que te hace sugerirle insospechados horizontes de celo... Todo eso es "apostolado de la confidencia".

n. 982

Más recia la mujer que el hombre, y más fiel, a la hora del dolor. -¡María de Magdala y María Cleofás y Salomé!

       Con un grupo de mujeres valientes, como ésas, bien unidas a la Virgen Dolorosa, ¡qué labor de almas se haría en el mundo!

n. 999

¿Que cuál es el secreto de la perseverancia?

       El Amor. -Enamórate, y no "le" dejarás.

Camino, nota a la tercera edición, 14-IX-1945

En pocos meses se agotó la primera edición de este libro. Y, al sacarlo a la luz por segunda vez, corrió la misma suerte. Está en la imprenta la versión portuguesa y, desde Roma, nos piden que se haga pronto una edición en italiano.

Tenemos datos consoladores -cartas de sacerdotes, de religiosos y, sobre todo, de jóvenes- del fruto sobrenatural que estas páginas han hecho en las almas. Ojalá, lector amigo, te sirva su lectura constante para enderezar y afianzar tu camino.

Así lo pide al Señor, para ti,

Primera reseña de Camino

Tiempos modernos. La vida es un tumulto ciego, cuyo sentido no penetramos. Ni espacio ni tiempo para meditar. Horizontes poco dilatados. Es más cómoda la huida, la reclusión en zonas abisales, que comenzar la batalla atlética contra la sensualidad. Y es que la desgracia de nuestro tiempo es que nadie reflexiona según el ambiente en que vive (…)

Frente a este estado de cosas, con dificultad encontramos libros de meditación para la juventud. Los libros de piedad entrelazan muchas veces la ñoñería con el conformismo. Son buenos libros de conservación de la Verdad. Pero la Verdad, a tanto precio reconquistada, con tanta dureza, tesón y santa tolerancia defendida, no puede limitarse a la conservación. Mandato y concitación exige la Verdad, que es afirmación y conquista. Hay que despertar en las multitudes la vuelta a la religiosidad. Si hay sed de conocer el Evangelio, venga el Evangelio. Y con el Evangelio, Cristo, y con Cristo, la Vida Cristiana.

Y esta es la gran tarea que inicia este nuevo libro. “Camino” nos habla de ideas de valor universal, quiere hombres de voluntad inflexible, capaces de darles vida a esas ideas. Espíritus juveniles, dispuestos para la lucha, templados en la austeridad y en el sacrificio. Vida interior, audacia, ambición, servicio y obediencia. “Duc in altum”. Mar adentro, renovados y renovándose, con fe viva y operativa. José María Escrivá, autor de “Camino”, condensa experiencias, y ante la desorientación e inconsistencia de ideas, abre rutas, con energía, de un nuevo modo de ser. Lenguaje de guerra, duro, con frases cortantes, incisivas. La mentalidad del hombre moderno no se acomoda con facilidad a los libros clásicos de vida espiritual. Y el autor, José María Escrivá, profundo conocedor de la psicología del hombre actual, con intuición exacta, destroza zarzales, tiende puentes sobre valladares y rompe el panorama vidrioso de la angustia y congoja secular con golpes maestros que, de trecho en trecho, al recorrer las páginas de su libro, constituyen hallazgos sorprendentes.

Una moderna presentación tipográfica completa esta obra, que revaloriza la producción original española y constituye un excelente motivo de reflexión y de formación de criterio frente a la vulgaridad.

(Texto incluido en "Fuentes para la Historia del Opus Dei" de Federico M. Requena y Javier Sesé publicado en Editorial Ariel)