El banco “del” Opus Dei

Los titulares de prensa que buscan el escándalo y la realidad paralela mezclan la condición religiosa de determinadas personas con su labor profesional. Al mismo tiempo, se olvidan de que otros muchos individuos con la misma creencia ayudan a la puesta en marcha de proyectos humanitarios en medio mundo.

Revista de prensa

El debate de Hoy El banco “del” Opus Dei . Mucha ayuda frente a quienes pretenden retorcer la realidad

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Lo descubrí en Iwollo, un poblado a pocos kilómetros de Enugu (un estado al este de Nigeria) en el año 2010. Era un banco largo, pegado a la pared del dispensario local, en el que decenas de madres esperaban su turno para la atención de sus niños. Gracias a ese banco, y a otros del mismo dispensario, se había multiplicado la esperanza de vida de los niños. Bastaba la medicación adecuada, o una cuna con malla para evitar la picadura de mosquitos, para mejorar las condiciones sanitarias de todo un poblado.

Ese banco de Iwollo forma parte de un complejo hospitalario en Enugu capital, el Niger Foundation Hospital, impulsado –entre otras personas– por algunas que son del Opus Dei, como un médico español que fue noticia en los medios por haber arriesgado su vida para mantener esta iniciativa sanitaria en marcha. Ese hospital se financia gracias a la solidaridad de muchos otros españoles.Y como ese hospital de Nigeria hay otros semejantes en Kenia, en la República del Congo y en Costa de Marfil, que yo conozca.

Personalmente, tuve la fortuna de viajar al este de Nigeria, la antigua Biafra, en el año 2010. Allí no viajaban turistas, no había empresarios de fuera de la zona y tampoco se presentaban periodistas. De hecho, los niños del lugar se sorprendían al ver a un hombre blanco. No había intereses económicos, ya que el petróleo está más al sur. Pero sí personas que se preocupaban de ayudar con iniciativas sanitarias y educativas.

Iniciativas así se han creado y se sostienen gracias a los ahorros de quienes viven en países más desarrollados y que, siendo miembros, cooperadores o amigos del Opus Dei, realizan donaciones altruistas.

Realidad frente a demagogia

Presentar como algo inmoral el que personas católicas corrientes o personas cercanas a la Iglesia tengan sus ahorros en un banco es demagógico. Llama la atención que esos medios, que parecen escandalizarse, silencien las iniciativas sociales y asistenciales que llevan a cabo muchas de esas personas. Se cuenta solo una parte de la realidad, que es la peor manipulación posible.

Quienes estén interesados en descubrir la realidad pueden desplazarse y visitar ese pequeño banco de un dispensario médico en el este de Nigeria o viajar a países como Costa de Marfil, Camerún o Uganda para conocer iniciativas semejantes. O, en todo caso, documentarse y conocer vía internet algunas de las iniciativas que se realizan en países en vías de desarrollo o en zonas necesitadas del llamado “mundo desarrollado”. Desde centros de capacitación para campesinos o para mujeres del ámbito rural, hasta colegios y universidades en zonas desfavorecidas.

En una nota pública, lanzada por la Oficina de Comunicación del Opus Dei en España, se manifestaba que “algunos titulares periodísticos relacionan al Opus Dei con el Banco Popular, como si la actividad profesional y las decisiones económicas de algunas personas que pertenecen al Opus Dei fueran atribuibles a esta institución de la Iglesia”.

Tratar de mezclar los bienes de un particular, sea judío, católico o protestante, con los de la entidad eclesial a la que pertenece es retorcer la realidad. Y no revelar las iniciativas que se ponen en marcha gracias a esos fondos particulares supone esconder la realidad.