El amor de Dios es más fuerte que la muerte

Este miércoles el Papa Francisco habló de nuevo sobre las familias. En esta ocasión afrontó una dolorosa circunstancia: la pérdida de un ser querido. Dijo que es especialmente incomprensible cuando fallecen los niños o cuando los niños muy pequeños pierden a sus padres.

Del Papa

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy deseo reflexionar sobre el luto en la familia por la pérdida de alguno de sus miembros. Por más que la muerte forme parte de la vida cotidiana, nunca nos va parece algo natural. Provoca un dolor desgarrador y un desconcierto que no sabemos explicar, y hasta a veces echamos la culpa a Dios.

Con la gracia divina, muchas familias muestran que la muerte no tiene la última palabra

Sin embargo, con la gracia divina, muchas familias muestran que la muerte no tiene la última palabra. La fe y el amor que nos unen a quienes amamos impiden que la partida de este mundo se lo lleve todo, que nos envenene la vida y nos haga caer en el vacío.

En esta fe podemos consolarnos unos a otros, sabiendo que el Señor ha vencido a la muerte de una vez por todas. Y la esperanza nos asegura que nuestros difuntos están en las manos fuertes y buenas de Dios. Así, la experiencia del luto puede ayudar a estrechar aún más los lazos familiares, a unirnos en dolor con otras familias y en la esperanza.

La esperanza nos asegura que nuestros difuntos están en las manos fuertes y buenas de Dios

Sin negar el derecho al llanto, el sentir la ausencia de uno de nosotros nos permite también percibir más concreto y cercano el sacrificio de Cristo, que murió, resucitó y fue glorificado por el Padre, y su irrevocable promesa de llevar consigo a todos los suyos a la vida eterna. El amor de Dios es más fuerte que la muerte.


Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España y Latinoamérica. Pidamos a buen Pastor que nos acompañe en el momento de la última soledad, que él ya ha atravesado y conoce bien el paso oscuro de esta vida a la otra, a la gloria. Muchas gracias.


© Copyright - Libreria Editrice Vaticana

  • Libreria Editricine Vaticana/RomeReports