“Detrás de una enfermedad, hay historias que deben ser contadas”

Pacientes que viven en primera persona grandes dramas en los que, además del sufrimiento, brillan la generosidad o el amor. Escritores dispuestos a plasmar en papel estas profundas vivencias. En la Clínica Universidad de Navarra se dieron cuenta de que tenían historias conmovedoras que podían compartirse de manera novelada y así surgió una iniciativa editorial llamada “Historias de la Clínica”. Jesús Zorrilla, director de Comunicación de la Clínica, cuenta la génesis del proyecto.

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Jesús Zorrilla, director de Comunicación de la Clínica Universidad de Navarra

Laura estaba embarazada de pocas semanas cuando los médicos le diagnosticaron un cáncer de mama: Valentía. Joaquín no se lo pensó dos veces cuando le comunicaron que su sobrina necesitaba un donante de hígado en vida: generosidad. Elmo revivió los recuerdos infantiles de su leucemia cuando los médicos le comunicaron la necesidad de trasplantarle un corazón: optimismo.

Estas son sólo algunas de las historias que componen el día a día de la Clínica Universitaria de Navarra. Escenas cotidianas, que forman parte de la vida de los pacientes y que muchas veces quedan silenciadas cuando estos reciben el alta.  

Para que esas historias no cayesen en el olvido, el equipo del Departamento de Comunicación de la Clínica Universidad de Navarra decidió ponerlas por escrito para demostrar los aspectos más enriquecedores del ser humano ante la enfermedad.

Desde 2007, el servició de comunicación de la Clínica ofrece de forma gratuita los seis libros que componen Historias de la Clínica. El director del departamento, Jesús Zorrilla, es el verdadero “narrador omnisciente” de todo el proceso creativo. Desde la selección de la historia, hasta su presentación en una rueda de prensa, Jesús recorre con los protagonistas todas las fases de la elaboración del relato. “La conclusión a la que llegas después de todo esto es, como dice el anuncio de televisión, que el ser humano es maravilloso”.

El escritor Lorenzo Silva presentando “Todo suena” último libro de la colección “Historias de la Clínica”

¿Cómo se os ocurrió esta idea?, ¿de dónde nació?

Surgió dentro del equipo del Departamento de Comunicación de la Clínica. Todos los trimestres publicamos una revista de carácter científico-divulgativo en el que hacemos entrevistas a médicos y pacientes. Poco a poco fuimos recopilando historias impresionantes y vimos que merecían la pena ser contadas por todas las virtudes que desprendían. Al ver que había tantas y tan buenas, decidimos buscar escritores que las novelaran mínimamente y publicarlas en un libro.

La paredes de la Clínica deben albergar muchísimos relatos dignos de ser contados... ¿cómo los elegís?, ¿cuál es vuestro criterio de selección?

Lo que hacemos es reunirnos y exponer las  historias que nos hayan impresionado más. Lo que buscamos en el relato es que demuestre esa otra cara que se esconde detrás de la enfermedad: la generosidad, el espíritu de lucha, el amor incondicional a un hijo... Todo aquello que refleje cómo, ante las adversidades, el hombre sale enriquecido en muchos aspectos. 

¿Cómo reacciona el paciente y los familiares cuando les comunicáis la idea de escribir su propia historia?, ¿y cuándo la leen una vez escrita?

Una vez seleccionada, acudimos personalmente a hablar con ellos. Todos reaccionan sorprendiéndose y muchos no entienden la razón por la cual su historia nos parece interesante. Cuando acaba el proceso y leen el libro acaban emocionados porque dicen que los escritores han conseguido plasmar con las palabras exactas lo que ellos han experimentado. También tiene un efecto terapéutico porque les anima a seguir construyendo “esa buena historia”.

El escritor José María Merino con la protagonista de su historia titulada “La batalla de todos los días”

Y en el caso de los escritores, ¿cómo gestionáis su colaboración?

Cuando me confirman que están dispuestos a contar su historia, me pongo en contacto con varios escritores que en esos momentos estén en la palestra de los círculos literarios. Hablo personalmente con ellos y les propongo su colaboración. 

¿Y cómo reaccionan?

Siempre he tenido una respuesta positiva. Cuando les cuento el caso del paciente que tienen que escribir, todos ellos hacen el mismo razonamiento: “Detrás de una enfermedad hay una buena historia y -por eso- tiene que estar bien contada: me lanzo”.

¿Cómo es el proceso creativo de los escritores?

Lo primero que hacen es reunirse con los médicos y las enfermeras que están atendiendo al paciente para conocer a fondo su historial clínico. Cuando ya tienen toda la información recabada, pasan a entrevistarle.

¿Recuerda alguna anécdota de ese primer encuentro?

Cuando Juan Manuel de Prada conoció a Leandro, un niño que luchaba contra un osteosarcoma  en la pierna, la primera reacción del pequeño fue en posición de defensa: “Atrás, que soy Peter Parker”, le decía simulando ser Spiderman. Este gracioso encuentro le sirvió a Juan Manuel de Prada para dar con el título de su obra, cuando iba de regreso, camino del aeropuerto: La pierna de Peter Parker.

Soledad Puértolas es autora de la historia “El clarinetista agradecido” publicado en 2008

¿Hay algún pensamiento o idea que hayan compartido todos los escritores durante el proceso?

Se me ha desmontado completamente el estereotipo del “escritor“: ese tipo raro que escribe para sí y para demostrar al mundo lo que vale. Al estar con ellos, te das cuenta de que son personas normales que se vuelcan con las historias. Lo único que buscan es escribirla de la mejor manera posible para poder compartirla con los demás.

¿Qué tipo de acogida ha tenido este proyecto por parte de público desde que comenzó en 2007?

La verdad es que la respuesta ha sido muy buena desde el principio. Hacemos una tirada de 10.000 ejemplares: 2.000 van para los profesionales de la Clínica y el resto,  para quien lo quiera tener. Se lo mandamos a casa de forma gratuita. Él único aumento de solicitudes que notamos de forma vertiginosa fue cuando apareció en un reportaje de una revista femenina. ¡Volaron!

¿Puede el poder del relato cambiar la visión pesimista de una enfermedad?

Portada del libro de Mercedes Salisachs.

Sí, porque el relato sirve para dar el enfoque humano. Sirve para demostrar cómo podemos mejorar y lo maravillosos que podemos llegar a ser  ante las contrariedades de la vida. La generosidad absoluta de un donante de hígado, el amor supremo de una madre hacía un hijo cuando le diagnostican un cáncer embarazada... Son esa clase de historias que merecen la pena ser contadas y escuchadas alguna vez en la vida.

Con motivo de la semana del libro ¿qué papel desempeña la lectura dentro de un hospital?, ¿cuánto supone para el paciente, si su enfermedad se lo permite, tener un buen libro entre sus manos?

Por un lado, tiene un efecto evasivo en el paciente, ya que le permite “viajar” a otros lugares, y a la vez, un efecto terapéutico porque les da fuerzas para continuar su lucha. 

En el caso concreto de estos libros, la lectura no solo ayuda a los pacientes, que pueden sentirse acompañados por el testimonio de otros que han experimentado lo mismo que él. Cuando lo leen los médicos, aprenden a no olvidar ese lado humano que se esconde detrás de una enfermedad. Les recuerda que detrás de cada historial clínico, hay un ser humano que sufre. 

Colección de libros 'Historias de la Clínica'.

¿Alguna historia que le haya conmovido más?

Sin duda, el de La Pierna de Peter Paker porque fue el primero, el protagonista era un niño y porque me afectó personalmente cuando me enteré del final de aquella historia. Después de todo ese amor de unos padres, que se vinieron a Pamplona desde Ecuador para tratar el osteosarcoma de su hijo, a los tres meses de estar en su casa completamente curado, recibí una llamada a la Clínica con prefijo extranjero… Los padres de Leandro me llamaron personalmente para decirme que había muerto por una simple neumonía que no trataron a tiempo: el hospital al que lo llevaron no tenía los medicamentos. Después de todo lo que había luchado, que tenga que morir por eso... Se me cayó el mundo. Me agradecieron todo lo que habíamos hecho por su hijo y fueron llamando uno a uno a todo el personal de la Clínica que se había ocupado de su hijo para contarles la triste noticia y agradecerles sus cuidados. A raíz de aquella noticia, Juan Manuel de Prada escribió una columna en el XLSemanal titulada Adiós, Peter Parker.