"Cuando ingresé a la cárcel me sentía un muerto en vida"

“Cuando ingresé a la cárcel me sentía un muerto en vida. El rugby me devolvió las ganas de ser alguien”. Santiago Valenza descubrió que su vida podía dar un vuelco gracias a "Cambio de Paso", una ONG que busca la reinserción social de los presos a través del rugby.

En primera persona
Opus Dei - "Cuando ingresé a la cárcel me sentía un muerto en vida"

Esteban Viñas tiene 54 años, es padre de 4 hijos, ex jugador y entrenador de rugby infantil y Juez de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de Mar del Plata. Está convencido de que el amor es fundamental para transformar la vida de los presos y ayudarlos a transitar un camino de esperanza.

“¿Cómo le explicás a tu hijo cuando te entran ladrones en tu casa y apuntan a tu mujer con un arma, que vos ayudás a los presos? ¿Qué les decís cuando te cuestionan: Papá, ¿qué haces ayudando a esta persona? Eso solo es posible si le hacés ver que todos somos capaces de las peores atrocidades, que tenemos que agradecer la familia, la educación y las oportunidades que tenemos y ayudar a las personas que no han tenido esas oportunidades, a que las tengan”.

Así empieza a vislumbrarse el porqué del trabajo que Esteban Viñas, juez del Mar de la Plata, realiza con los internos del Penal de Batán. “Nosotros no podemos trasladar la cárcel a la sociedad, pero desde la sociedad podemos traspasar los muros del penal y brindarles a estos hombres que han equivocado el camino una opción en la vida, hacerles ver que hay otras alternativas distintas al delito.”

No pretendemos que sean grandes jugadores de rugby, sino que aprendan a afrontar las circunstancias de la vida como las del rugby: con respeto

Todo esto lo realiza a través del deporte, con la ONG Cambio de Paso. En la organización buscan, mediante el rugby, el estudio y el trabajo, que los reclusos aprendan no solo nuevas formas de convivencia social, sino a tener esperanza en nuevas oportunidades. “No pretendemos que sean grandes jugadores de rugby, sino que aprendan a afrontar las circunstancias de la vida como las del rugby: con respeto”.

Uno de los equipos, tras el partido.¿Por qué eligieron el rugby?

El rugby tiene una particularidad, es un deporte que tiene mucho contacto físico, pero muy reglado. Desde el primer día los entrenadores juegan con ellos y se resalta una característica particular: que todos somos iguales, que no hay nadie más importante. El liderazgo tiene dos columnas: el ejemplo y el servicio. Y ellos aprenden a sentirse útiles, se dan cuenta de que tienen un rol, que pueden ayudar a un grupo humano y eso es sanador, porque estos muchachos son chicos que no sabían que tenían la alternativa de hacerle un bien a alguien. En la medida en que cumplís tu rol, cumplís un servicio al equipo. Sentirse útil tiene un valor transformador.

El liderazgo tiene dos columnas: el ejemplo y el servicio. Y ellos aprenden a sentirse útiles, se dan cuenta de que tienen un rol, que pueden ayudar a un grupo humano y eso es sanador

De los 150 internos que juegan al rugby, 60 viven en el “pabellón de respeto”, una unidad con características distintas: duermen y comen todos juntos, y ellos mismos se encargan de la disciplina. Cuando uno no trabaja, no entrena, o mete alcohol o droga al pabellón, ellos mismos lo sancionan. Tienen obligación de entrenar todos los días, menos el domingo, y de estudiar y trabajar. Ellos se cuidan y ponen reglas, y las primeras fueron pedir “por favor” y “dar gracias”. En una cárcel eso es impensable, es un signo de debilidad. Como dice Santiago Valenza, uno de los chicos del programa que ya está en libertad: “Este programa me tuvo en cuenta, me dio esperanza, porque cuando ingresé me sentía un muerto en vida. El rugby me devolvió las ganas de ser alguien, empecé a tener ganas de progresar. Me sentí parte de algo”.

Charla del equipo con el entrenador.¿De qué manera creés que la sociedad percibe el trabajo que ustedes hacen?

El tema es muy delicado. Los penitenciarios me decían que los presos se iban a matar entre ellos. Cuesta hacer valer la idea de que a través del amor, de la solidaridad, se puede ayudar a estos hombres a transitar un camino de esperanza. En los hechos, fue un cambio de actitud. Es una forma concreta de tratar la inseguridad, hacer que la gente de un penal tenga un tratamiento que le permita modificar sus estereotipos, salir del modelo criminal en que han vivido. Y si logramos que una persona no vuelva a delinquir estamos haciendo algo muy positivo por la sociedad.

¿Qué lugar tiene la fe en Cambio de Paso?

El pabellón tiene un capellán y nosotros también tratamos de facilitarles algunas cosas. Han hecho el retiro del cura Brochero dentro del penal, muchos se bautizaron y recibieron sacramentos.

El pabellón tiene muchos elementos de un pabellón católico, pero hay católicos y evangelistas y muchos que no están bautizados. En 2011 los internos construyeron una ermita para la Virgen del Rugby. El pabellón tiene un capellán y nosotros también tratamos de facilitarles algunas cosas. Han hecho el retiro del cura Brochero dentro del penal, muchos se bautizaron y recibieron sacramentos. Todo esto ocurre gracias a personas particulares que se nos suman para ayudar, para dar una mano sabiendo que acá hay mucha gente que necesita este apoyo y lo hacen como una labor de misericordia.

¿Por qué decís que Cambio de Paso es una Obra de Misericordia?

El símbolo de Cambio de Paso es una persona que está despersonalizada y de a poco va adquiriendo identidad. Cuando nosotros cometemos un error, cuando salimos del camino, nos deshumanizamos un poco, perdemos identidad. Cambio de Paso es una obra de amor a alguien que equivocó el camino y se le quiere ayudar a recuperarlo. Si no reconociésemos el valor de la persona humana, sería imposible este trabajo.

Entrenamiento en el penal.¿Qué te inspiró para llevar adelante todo este proyecto?

Me inspiraron las palabras de un santo. San Josemaría alentaba a servir a los demás, decía que cuando nos encontráramos con personas que nos necesitan, que no nos hiciéramos los “desoídos”, que no los ignoremos.

Me inspiraron las palabras de un santo. San Josemaría alentaba a servir a los demás, decía que cuando nos encontráramos con personas que nos necesitan, que no nos hiciéramos los “desoídos”, que no los ignoremos. La idea me viene de una enseñanza que he leído muchas veces: “Convenceos de que únicamente con la justicia no resolveréis nunca los grandes problemas de la humanidad. Cuando se hace justicia a secas, no os extrañéis si la gente se queda herida: pide mucho más la dignidad del hombre, que es hijo de Dios, la caridad ha de ir dentro y al lado, porque lo dulcifica todo, lo deifica: Dios es amor” (San Josemaría, Amigos de Dios, n. 172).

Sobre Cambio de Paso

Cambio de Paso es una Asociación Civil Sin Fines de Lucro que pretende aportar acciones concretas a favor de la convivencia pacífica, actuando sobre los que han delinquido con el fin de contribuir a su efectiva resocialización, en el convencimiento que la inseguridad se corrige con medidas de integración social y facilitando que quien alguna vez delinquió no vuelva a reincidir. Comprende un trabajo interdisciplinario, dentro del Penal (con entrenamiento y práctica del rugby, estudio, aprendizaje de un oficio y práctica laboral) y fuera de este (capacitación laboral y continuidad del vínculo con el rugby).