Acerca de "El Priorato de Sión"

Las afirmaciones de Brown sobre los supuestos secretos ocultos en la obra artística de Leonardo se basan en la premisa de que el pintor era miembro de una organización secreta llamada el Priorato de Sión...

Revista de prensa

¿Por qué no fue Leonardo uno de los «gran maestres» del Priorato de Sión ni estuvo al tanto de algún gran secreto? La página «Los Hechos» al comienzo del libro dice que la Biblioteca Nacional demuestra que Leonardo era uno de sus miembros, junto a gran número de otras personas famosas.

Las afirmaciones de Brown sobre los supuestos secretos ocultos en la obra artística de Leonardo (una afirmación que, una vez más, hace alguien que carece de formación artística, arqueológica, histórica o teológica) se basan en la premisa de que Leonardo era miembro de una organización secreta llamada el Priorato de Sión. Según Brown, los Caballeros Templarios, la orden militar que conquistó Jerusalén durante la Primera Cruzada, fundó un grupo secreto conocido como Priorato de Sión en 1099. Al excavar, supuestamente, el Templo del Monte (la colina sobre la que se situaba el Templo de Jerusalén hasta su destrucción por los romanos en el año 70), el Priorato de Sión se tropezó con un sorprendente documento que revelaba la escandalosa verdad: que Jesús se había casado con María Magdalena. Después de Su muerte (en el mundo de Brown no existe la Resurrección), ella dio a luz a su hijo y se fue a Francia, donde fundó el linaje que finalmente llegaría a ser la dinastía de los reyes franceses llamados Merovingios.

Brown da un barniz de credibilidad a esas afirmaciones en su página «Los Hechos». Nos dice que el Priorato de Sión se fundó en 1099. Cierto. Pero lo que no dice es que los últimos miembros del Priorato de Sión se unieron a los jesuitas en 1617 y que el Priorato dejó de existir en aquel momento. Esto hubiera hecho que a Sir Isaac Newton o a Víctor Hugo les resultara terriblemente difícil ser miembros y siembra una considerable duda sobre si Leonardo lo hubiera sido también.

Esta duda se intensifica cuando descubrimos que el único documento para esta afirmación se basa en los escritos de un tal Pierre Plantard, un excéntrico francés antisemita que fundó un nuevo Priorato de Sión en 1956. Entonces, Plantard escribió gran cantidad de artículos en el National Enquirer en los que unía su sociedad secreta con el Priorato medieval. En los años 60 y 70, algunas de estas insustanciales insensateces aparecían repetidas como hechos por autores de otros excéntricos libros como La Revelación de los Templarios y Holy Blood, Holy Grail (El enigma sagrado en español), sobre todo, estos últimos. Brown acepta sencillamente esas afirmaciones con absoluta credulidad y se las transmite a los lectores como «Hechos».

¿Qué hay en los pergaminos secretos que identifique a los antiguos «gran maestres» del Priorato de Sión?

Una de las más irrefutables aseveraciones «objetivas» de Brown es su afirmación de que los misteriosos documentos conocidos como «Los Informes Secretos», que identifican supuestamente a los antiguos «gran maestres» del Priorato de Sión aparecieron en la Biblioteca Nacional de París en 1975. El problema es que ni siquiera los autores de La Revelación de los Templarios consideran auténticos esos documentos, en gran medida, porque los investigadores han descubierto que están impresos en la misma prensa empleada por Plantard para sus boletines informativos y sus andanadas derechistas.

En resumen: existió un auténtico Priorato de Sión fundado en 1099, pero no tiene nada que ver con el actual Priorato de Sión. Si no contamos con una prueba fiable de que Leonardo da Vinci siquiera hubiera oído hablar del Priorato primitivo, mucho menos de que fuera uno de sus miembros. Tampoco había «gran maestres» en el Priorato original por la sencilla razón de que la cabeza de un priorato es un prior y no un gran maestre. De modo que no hay pruebas que apoyen la tesis de Brown sobre la conexión de Leonardo da Vinci con el Priorato de Sión. Pero sigo intrigado. Exactamente, ¿qué era el Priorato de Sión?

En 1099, los Cruzados de Europa Occidental, tras liberar Jerusalén del poder musulmán, edificaron una iglesia nueva sobre las ruinas de un antiguo templo bizantino llamado Hagia Sion. La nueva iglesia se llamó de Santa María, y el grupo de sacerdotes que la atendían eran conocidos como El Priorato de Nuestra Señora de Sión, un título que combinaba los nombres de ambas iglesias. Allí permanecieron hasta 1217, cuando los musulmanes destruyeron Santa María tras reconquistar Jerusalén. En aquel momento, se retiraron a Sicilia, donde continuaron ejerciendo su ministerio. El Priorato sobrevivió durante cuatro siglos más, hasta que, en 1617, sus últimos miembros se unieron a los jesuitas. En resumen, el Priorato de Sión fue una de las muchas órdenes y sociedades que han ido y venido a lo largo de la historia de la Iglesia católica.

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Los autores de este texto extraído del libro "El engaño Da Vinci" editado por "Palabra" son: 

Mark Shea es el redactor jefe de Catholic Exchange (www.CatholicExchange.com) y autor de varios libros, entre ellos, Making Serse Out of Scripture: Reading the Bible as the First Christians Did (Basílica, 1999) y By What Authority? An Evangelical Discovers Catholic Tradition (Our Sunday Visitor, 1996). Vive en Seattle con su esposa y sus cuatro hijos.

Edward Sri, S.T.D., es profesor adjunto de Teología en el Benedictine College en Atchison, Kansas. Es autor de varios libros, entre ellos, The New Rosary in Scripture: Biblican Insights for Praying the 20 Mysteries (Servant, 2003). Sri es uno de los fundadores con Curtis Martin de FOCUS (Fellowship of Catholic University Students), y escribe y habla sobre la Sagrada Escritura, apologética y Fe católica. Vive en Kansas con su esposa Elizabeth y sus tres hijos.