2. ¿En qué ambiente transcurrió la infancia de Josemaría Escrivá desde el punto de vista sociocultural?

Con el asesoramiento del Centro de Documentación y Estudios Josemaria Escrivá de Balaguer (CEDEJ), José M. Cejas responde a una serie de cuestiones históricas sobre la vida del Fundador del Opus Dei y de su familia, el origen del Opus Dei, el contexto político y social en el que comenzó a desarrollarse el Opus Dei, la actitud de Josemaría Escrivá ante la guerra civil de España, Franco y otras muchas preguntas.

Cuestiones históricas

Los Escrivá en Barbastro

2. ¿En qué ambiente transcurrió la infancia de Josemaría Escrivá desde el punto de vista sociocultural?

Los Escrivá residían en Barbastro, localidad de unos 8.000 habitantes, dedicados en su gran mayoría al comercio y la agricultura.

Durante la infancia de San Josemaría, la pequeña ciudad –al igual que otros enclaves urbanos de Navarra, Guipúzcoa, Vizcaya, Lérida, Gerona, etc.- no padecía grandes tensiones, gracias a su estructura social, que estaba conformada en gran parte por pequeños propietarios y comerciantes; y gozaba de cierta prosperidad, que contrastaba con la situación de otras ciudades del país, abrumadas por la pérdida reciente de Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas.

Barbastro contaba con sede episcopal, varias sociedades culturales y dos colegios —el de los Escolapios y el de las Hijas de la Caridad— en los que estudió Josemaría Escrivá.

A San Josemaría los recuerdos de aquella época —los propios de una familia unida en la que se vivía el cristianismo en un clima de libertad y naturalidad— le resultaban particularmente gratos:

“Y recuerdo aquellos blancos días de mi niñez: la catedral, tan fea al exterior y tan hermosa por dentro... como el corazón de aquella tierra, bueno, cristiano y leal, oculto tras la brusquedad del carácter baturro.

Luego, en medio de una capilla lateral, se alzaba el túmulo donde la imagen yacente de Nuestra Señora descansaba... Pasaba el pueblo, con respeto, besando los pies a la Virgen de la Cama ...

Mi madre, papá, mis hermanos y yo íbamos siempre juntos a oír Misa. Mi padre nos entregaba la limosna, que llevábamos gozosos, al hombre cojo, que estaba arrimado al palacio episcopal. Después me adelantaba a tomar agua bendita, para darla a los míos. La Santa Misa. Luego, todos los domingos, en la capilla del Santo Cristo de los Milagros rezábamos un Credo. Y, el día de la Asunción —como he dicho—, era cosa obligada adorar (así decíamos) a la Virgen de la Catedral”.

( Apuntes íntimos, n. 228 y 229, 15.VIII.1931 , citado en VÁZQUEZ DE PRADA, A., El Fundador del Opus Dei. Vida de Josemaría Escrivá de Balaguer, Vol. I: ¡Señor, que vea!, Rialp, Madrid 1997, pp. 36-37).