Amar al mundo apasionadamente

8 de octubre de 1967. Por primera vez se celebraba una Misa al aire libre en el campus de la joven Universidad de Navarra. Después de la lectura del Evangelio, Josemaría Escrivá tomó unos papeles con sus manos vigorosas. Se acercó despacio al micrófono y —raro en él, amante de una predicación viva y directa— leyó su homilía. Quería ceñirse bien al texto; un texto trabajado, destilado, casi esculpido.

Y aquellas palabras resonaron firmes y llegaron al corazón de muchos. Cincuenta años después siguen inspirando a hombres y mujeres en todo el mundo animándolos a encontrar a Dios en las realidades más cotidianas.

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“Podrán cambiar muchas cosas pero todos tendremos siempre una vida ordinaria y común en la que podamos encontrar a Cristo”
Mons. Fernando Ocáriz, Prelado del Opus Dei

lugar de encuentro

Allí donde están vuestros hermanos los hombres, allí donde están vuestras aspiraciones, vuestro trabajo, vuestros amores, allí está el sitio de vuestro encuentro cotidiano con Cristo. Es, en medio de las cosas más materiales de la tierra, donde debemos santificarnos, sirviendo a Dios y a todos los hombres.

Julián
carpintero

Lázaro
atleta y entrenador

Alessandra
estudiante

Dios nos espera

En un laboratorio, en el quirófano de un hospital, en el cuartel, en la cátedra universitaria, en la fábrica, en el taller, en el campo, en el hogar de familia y en todo el inmenso panorama del trabajo, Dios nos espera cada día. Sabedlo bien: hay un algo santo, divino, escondido en las situaciones más comunes, que toca a cada uno de vosotros descubrir.

“Por las mañanas en Misa, le ofrezco a Dios mi trabajo, le pido que me ayude. Para mí Él es mi maestro. No hay artista más grande que Él. Le ofrezco todo el esfuerzo que me supone el trabajo, mi cansancio…”

Marieta

“Me busco pequeños trucos para tener presencia de Dios. A veces, si estoy arreglando una cerradura, me acuerdo del chaval que la ha roto y rezo un poquito por él. Es ir acordándote de ofrecer a Dios tu trabajo y de rezar por los demás”

Toni

“Descubrir que jugando al hockey me podía ganar el cielo me pareció apasionante. Podía cuidar las cosas pequeñas en los entrenamientos: llegando hasta el final, corriendo hasta la esquina, los minutos que tenía que entrenar cada día, sin restar ninguno…”

Guada

«Cuando ya no puedo y me voy a rendir, le pido a Dios que me eche una mano. “Oye, ayúdame, me faltan 2 km y ya no puedo. Ayúdame a hacerlos igual de bien, a acabar bien”»

Juan

“Santificar el trabajo es… cuando tengo mala cara, tratar de poner buena cara. Cuando tengo una persona pesada, que me explica 50 veces lo que quiere… pues humildad, paciencia, mansedumbre, ser amable… y eso un día, dos días… y una vida. Para que eso funcione, hay que cargar las pilas. ¿dónde? En Dios”

Santiago

“Me enamoró la idea de que podía ser santa en medio del mundo. Que mi trabajo, mi ocupación, mi relación con los demás, podía ser oración”

Maylis

“Mi encuentro con Dios se produce aquí, sentado junto a mi escritorio. El poeta reza con su poesía, el poeta reza en verso. Dios no está menos presente en mi mesa que en el templo”

Alexander

aquí o nunca

O sabemos encontrar en nuestra vida ordinaria al Señor, o no lo encontraremos nunca. Por eso puedo deciros que necesita nuestra época devolver —a la materia y a las situaciones que parecen más vulgares— su noble y original sentido, ponerlas al servicio del Reino de Dios, espiritualizarlas, haciendo de ellas medio y ocasión de nuestro encuentro continuo con Jesucristo.

“Este trabajo me da la posibilidad de conocer a muchísima gente, de oírles, de escucharles… yo intento acercarles a Dios”

Ángel, taxista

cosas pequeñas

Esta doctrina de la Sagrada Escritura, que se encuentra —como sabéis— en el núcleo mismo del espíritu del Opus Dei, os ha de llevar a realizar vuestro trabajo con perfección, a amar a Dios y a los hombres al poner amor en las cosas pequeñas de vuestra jornada habitual, descubriendo ese algo divino que en los detalles se encierra. ¡Qué bien cuadran aquí aquellos versos del poeta de Castilla!: Despacito, y buena letra: / el hacer las cosas bien / importa más que el hacerlas.

Procuro que no se doblen los sobres grandes y meter bien las cartas en el buzón para que nadie pueda sacarlas”

Paco, cartero

en vuestros corazones

En la línea del horizonte, hijos míos, parecen unirse el cielo y la tierra. Pero no, donde de verdad se juntan es en vuestros corazones, cuando vivís santamente la vida ordinaria…

“Dios también tiene sentido del humor y eso me acerca mucho más a Él”

Dan, profesor de música

decisiones propias

Un hombre sabedor de que el mundo —y no sólo el templo— es el lugar de su encuentro con Cristo, procura adquirir una buena preparación intelectual y profesional, va formando —con plena libertad— sus propios criterios sobre los problemas del medio en que se desenvuelve; y toma, en consecuencia, sus propias decisiones que, por ser decisiones de un cristiano, proceden además de una reflexión personal, que intenta humildemente captar la voluntad de Dios en esos detalles pequeños y grandes de la vida.

Dominique
médico

Marina
profesora

José
proyecto social en el Bronx

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