
Hay que poner a Cristo en la cumbre
En Guadalajara, el Prelado del Opus Dei se reunió con familias provenientes de todo el occidente del país, desde Tijuana hasta Colima, y de ciudades de Michoacán.
05 de agosto de 2009
El Prelado entró al recinto a las 12 y tras agradecer la presencia de todos, dirigió el rezo del Ángelus. Sus primeras palabras fueron para comentar la visita que días antes hizo a la Basílica de Guadalupe, donde había puesto a sus hijas, a sus hijos y sus intenciones en el regazo de la Santísima Virgen. Y recordó que san Josemaría deseaba morir –y de hecho murió– viendo una imagen de la Virgen y que ella le diera una flor: “Vamos a pedirle a ella (a la Virgen de Guadalupe) que nos sostenga en la vida para que de verdad, nuestra vida sea una rosa diaria que podamos presentar al Señor”.
Cuando Mons. Echevarría llegó a la tertulia, se encontró con Micaela Jiménez, una hija suya de 110 años, quien le saludó con gran afecto.
Durante la tertulia, la gran mayoría de las preguntas que le hicieron se centró en distintos aspectos de la vida familiar y social: la educación; la responsabilidad social; la formación de los padres de familia; cómo compaginar el trabajo con la vida de familia, las implicaciones de la moda; etcétera.
Lucía, madre de familia, le preguntó sobre la formación de los hijos en responsabilidad social y le presentó al sacerdote del lugar donde un grupo de familias desarrolla una intensa promoción rural, quien para llegar a la tertulia viajó veinte horas por caminos muy difíciles. Mons. Echevarría le agradeció especialmente el cuidado del Santísimo Sacramento: “Hay que poner a Cristo en la cumbre y en esos pueblitos. ¡Al Señor en la cumbre de todo!”, exclamó.
Antes de impartir la Bendición al final de la tertulia, Mons. Echevarría nos animó: “¡Hala, todos a hacer México!”
Visita a la Basílica de Zapopan
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SAN JOSEMARÍA
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02 de septiembre de 2010

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