
Para que África crezca y progrese por sí misma
María Jesús Otero es una enfermera vallisoletana, numeraria del Opus Dei, que ha vivido durante nueve años en Kenia y durante más de diez en Uganda
20 de abril de 2007
La entrevista se realizó durante una visita a su país natal.
¿Por qué decidió ser enfermera?
Porque era algo que deseaba desde muy pequeña: ayudar a los demás.
¿Y África?
Fue un paso más dentro de ese deseo de ayudar. En África viven millones de personas con muchas más necesidades y con muchas menos comodidades que nosotros.
En Kenia y en Uganda, en concreto, como en tantos países del mundo, el mensaje de san Josemaría ha contribuido a la vivificación cristiana de toda la sociedad. Por ejemplo, en Kenia, cuando llegaron las primeras mujeres del Opus Dei, -antes de que alcanzara a independencia- había una fuerte discriminación racial y parecía impensable la creación de un centro donde estudiaran juntas personas de diversas razas.
¿Qué situación se vive en estos países?
En muchos países de Europa se tiene una visión de África exclusivamente negativa, alejada de la realidad. Evidentemente, son sociedades del Tercer Mundo, que tienen una mala situación económica. Sufren muchas carencias y hay necesidades básicas que no están del todo cubiertas.
Uganda
En muchos países de Occidente se valora exageradamente el “tener” y muchos se consideran infelices si carecen de determinados bienes y objetos. Los africanos se mueven por otros valores: han aprendido a “ser” felices con lo que tienen y, además, saben compartirlo con los demás. Esto no quiere decir que tengan una actitud pasiva, que no luchen por alcanzar nuevas metas o no se esfuercen por progresar.
Es importante que Occidente entienda que hay que ayudar a los africanos a que crezcan y progresen por sí mismos. En África hay mucha gente preparada, capaz de llevar a cabo grandes proyectos, que merecen que se les apoye.
¿Qué clase de trabajo desempeña en Uganda?
Llevo a cabo diversos proyectos para la formación de las mujeres africanas. Hemos creado recientemente una Escuela de Hostelería en las que se las capacita para trabajar en el sector hotelero, un sector en auge porque el país se va recuperando económicamente y se están abriendo las puertas al turismo.
¿Y en Kenia?
¿Ha corrido alguna vez algún tipo de peligro?
Cuando llegué a Uganda en 1996 el país estaba en paz. En cuanto a los peligros… con frecuencia las televisiones occidentales ofrecen una imagen muy deformada de estas naciones, y sólo emiten imágenes de miseria y de violencia. Y la violencia está presente en todo el mundo.
Evidentemente en África hay pobreza, pero los africanos van saliendo adelante, y van incorporando progresivamente a sus vidas los modernos adelantos técnicos, como el móvil, la televisión –que está presente en casi todas las casas,- etc.
-¿Llega ayuda de otros países?
Sí. La Escuela de Hostelería empezó gracias a la ayuda de Austria. Y estamos en contacto con familias españolas que apadrinan con becas a las chicas que vienen a las clases de hostelería y a niños huérfanos de SIDA para que puedan estudiar secundaria.
El primer objetivo es cambiar las pautas de comportamiento. En Uganda estamos llevando a cabo un programa de educación sexual llamado ABC, conocido en todo el mundo por los buenos resultados que ha obtenido.
¿Animaría a realizar la “experiencia africana"?
Desde luego; y a las personas que no tengan la posibilidad de hacer esa experiencia, les animo a ayudar a África desde Europa, desde donde se puede hacer tanto.
DESTACAMOS
SAN JOSEMARÍA
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02 de septiembre de 2010

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